Matrimonio

Según el catecismo de la Iglesia Católica, el Matrimonio cristiano viene a ser por su parte signo eficaz, sacramento de la alianza de Cristo y de la Iglesia. Puesto que es signo y comunicación de la gracia, el matrimonio entre bautizados es un verdadero sacramento de la Nueva Alianza.

¿Qué significa el matrimonio?

Un vínculo de comunión y amor hasta el día de la muerte.

“Adán dijo: «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será “mujer”, porque ha salido del varón». Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Los dos estaban desnudos, Adán y su mujer, pero no sentían vergüenza uno de otro.”

Génesis 2,23-25

Requisitos

– Partida de bautismo original del novio y de la novia, legalizada si se procede de otra diócesis que no sea la de Asidonia – Jerez.

– Fotocopia del DNI del novio y de la novia.

– Partida de Nacimiento del novio y de la novia.

– Fotocopia del DNI de los 2 testigos.

– Si no se pertenece a la feligresía de esta parroquia, Ntra. Sra. de los Milagros, es necesario el permiso del párroco correspondiente

El sacramento

Bienvenida del sacerdote

Una vez que los novios se hayan sentado en el banco o en los asientos reservados para ellos, el sacerdote iniciará la ceremonia mediante un saludo y oración colecta.

Liturgia de la palabra

Durante la ceremonia se harán diversas lecturas bíblicas, Antiguo Testamento y Salmos

Evangelio y Homilía

Si la boda incluye misa, el sacerdote leerá un fragmento del Evangelio y realizará su homilía.

❤️ Rito del matrimonio

Escrutinio.
Consentimiento. (Se puede escoger entre cuatro fórmulas).
Bendición y entrega de los anillos.
Bendición y entrega de las arras.
Oración de los fieles.
Padrenuestro.

Rito de conclusión

Bendición nupcial.
Despedida.

A continuación tienes los distintos textos que pueden escogerse libremente para la ceremonia del matrimonio.

Es decir, puede escogerse de entre éstos el que se quiera, según las instrucciones que se dan, pero obligatoriamente tiene que leerse alguno de éstos, y no pueden leerse otros.

Hay que tener en cuenta que pueden elegirse una o dos lecturas, un salmo y una lectura del Evangelio. En caso de que se elijan dos lecturas, éstas suelen escogerse una del Antiguo Testamento y otra del Nuevo Testamento.

Conviene buscar lectores tanto para la o las lecturas y para el salmo, pero el Evangelio lo lee exclusivamente el sacerdote o diácono que presida la celebración.

Del libro del Génesis (Gn 1, 26-28.31a)
Del libro del Génesis (Gn 2, 18-24)
Del libro del Génesis (Gn 24, 48-51.58-67)
Del libro de Tobit (Tb 7, 9c-10.11c-17)
Del libro de Tobit (Tb 8, 5-10)
Del Cantar de los Cantares (Ct 2, 8-10.14.16a; 8, 6-7a)
Del Eclesiástico (Si 26, 1-4,16-21)
Del profeta Jeremías (Jr 31, 31-32a.33-34a)

Acontinuación tienes los distintos textos que pueden escogerse libremente para la ceremonia del matrimonio.

Es decir, puede escogerse de entre éstos el que se quiera, según las instrucciones que se dan, pero obligatoriamente tiene que leerse alguno de éstos, y no pueden leerse otros.

Hay que tener en cuenta que pueden elegirse una o dos lecturas, un salmo y una lectura del Evangelio. En caso de que se elijan dos lecturas, éstas suelen escogerse una del Antiguo Testamento y otra del Nuevo Testamento. Conviene buscar lectores tanto para la o las lecturas y para el salmo, pero el Evangelio lo lee exclusivamente el sacerdote o diácono que presida la celebración.

En el caso del salmo, V/ indica el versículo que lee el lector y R/ la respuesta del pueblo.

Salmo 32
Salmo 33
Salmo 102
Salmo 111
Salmo 127
Salmo 144
Salmo 148

A continuación tienes los distintos textos del Nuevo Testamento que pueden escogerse libremente para la ceremonia del matrimonio.

Es decir, puede escogerse de entre éstos el que se quiera, según las instrucciones que se dan, pero obligatoriamente tiene que leerse alguno de éstos, y no pueden leerse otros.

Hay que tener en cuenta que pueden elegirse una o dos lecturas, un salmo y una lectura del Evangelio. En caso de que se elijan dos lecturas, éstas suelen escogerse una del Antiguo Testamento y otra del Nuevo Testamento. Conviene buscar lectores tanto para la o las lecturas y para el salmo, pero el Evangelio lo lee exclusivamente el sacerdote o diácono que presida la celebración.

De san Pablo a los Romanos Rm 12, 1-2.9-18
De san Pablo a los Romanos Rm 8, 31b-35.37-39
De san Pablo a los Corintios 1 Co 12, 31-13, 8a
De san Pablo a los Corintios 1 Co 6, 13c-15a.17-20
De san Pablo a los Efesios Ef 5, 2a. 21-33
De san Pablo a los Colosenses Col 3, 12-17
De san Pedro 1 P 3, 1-9
Del apóstol san Juan 1 Jn 4, 7-12
Del apóstol san Juan 1 Jn 3, 18-24
Del Apocalipsis Ap 19, 1.5-9a

− Por la santa Iglesia:para que Dios le conceda ser siempre la esposa fiel de Jesucristo.
Roguemos al Señor.

− Por la paz de todo el mundo:para que cesen las ambiciones, desaparezcan las injusticias y enemistades. y brote por todas partes el amor y la paz.
Roguemos al Señor.

− Por los nuevos esposos N. y N.,
para que el Espíritu Santo los llene con su gracia y haga de su unión un signo vivo del amor de Jesucristo a su Iglesia.
Roguemos al Señor.

− Por nuestro hermano N.,para que sea siempre fiel al Señor como Abrahán
y admirable por su piedad y honradez como Tobías.
Roguemos al Señor.

− Para que sepa amar a su esposa como Cristo ama a su Iglesia, esté siempre atento a honrarla y sea su alegría y su ayuda.
Roguemos al Señor.

− Para que, lleno de prudencia, sepa administrar bien su casa y prosperen todos sus trabajos.
Roguemos al Señor.

− Por nuestra hermana N., para que sea siempre irreprensible en su conducta, brille en ella la dulzura y la pureza, la humildad y la prudencia.
Roguemos al Señor.

− Para que cuide bien a su familia, la gobierne con fortaleza y merezca que confíe en ella el corazón de su marido.
Roguemos al Señor.

− Para que, con su ejemplo y su palabra, eduque a sus hijos y a todos los de su casa en la fe y en la piedad.
Roguemos al Señor.

− Para que, a ejemplo de las santas mujeres, sea rica en buenas obras, insigne en la caridad y firme en la esperanza.
Roguemos al Señor.

− Por las familias que sufren a causa de las enfermedades, por las que no tienen el pan necesario o viven lejos de sus hogares, para que el Señor sea su auxilio y su ayuda.
Roguemos al Señor.

− Por los miembros de nuestras familias que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Cristo los acoja en su reino y los revista de gloria y de inmortalidad.
Roguemos al Señor.

A continuación tienes las dos fórmulas previstas en el ritual del matrimonio. La activa y la pasiva. En cada caso, N. representa los nombres de los novios.

Fórmula Activa

El esposo: Yo, N., te quiero a ti, N., como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

La esposa: Yo, N., te quiero a ti, N., como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

Fórmula Pasiva

El sacerdote: N., ¿quieres recibir a N., como esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarla y respetarla todos los días de tu vida?

El esposo: Sí, quiero.

El sacerdote: N., ¿quieres recibir a N., como esposo, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarla y respetarla todos los días de tu vida?

La esposa: Sí, quiero.

A continuación tienes las fórmulas previstas en el ritual del matrimonio para la bendición de los anillos y las arras. En cada caso, N. representa los nombres de los novios.

El celebrante bendice los anillos y una vez pronunciada la bendición de cualquiera, se continúa.

Novio: (le coloca en el dedo anular el anillo a la esposa mientras pronuncia) N., recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Le coloca en el dedo anular el anillo al esposo mientras pronuncia

N., recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

A continuación el celebrante bendice las arras.

Novio: (tomas las arras y las entrega a la esposa, diciendo) N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

Novia: (tomas las arras y las entrega al esposo, diciendo) N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

Catecismo Iglesia Católica

1601 «La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados» (CIC, can. 1055,1).

1602 La Sagrada Escritura se abre con el relato de la creación del hombre y de la mujer a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26- 27) y se cierra con la visión de las «bodas del Cordero» (Ap 19,7.9). De un extremo a otro la Escritura habla del matrimonio y de su «misterio», de su institución y del sentido que Dios le dio, de su origen y de su fin, de sus realizaciones diversas a lo largo de la historia de la salvación, de sus dificultades nacidas del pecado y de su renovación «en el Señor» (1 Co 7,39) todo ello en la perspectiva de la Nueva Alianza de Cristo y de la Iglesia (cf Ef 5,31-32).

1603 «La íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias, se establece sobre la alianza del matrimonio… un vínculo sagrado… no depende del arbitrio humano. El mismo Dios es el autor del matrimonio» (GS 48,1). La vocación al matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la mujer, según salieron de la mano del Creador. El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. Estas diversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes y permanente. A pesar de que la dignidad de esta institución no se trasluzca siempre con la misma claridad (cf GS 47,2), existe en todas las culturas un cierto sentido de la grandeza de la unión matrimonial. «La salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar» (GS 47,1).

1604 Dios que ha creado al hombre por amor lo ha llamado también al amor, vocación fundamental e innata de todo ser humano. Porque el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,2), que es Amor (cf 1 Jn 4,8.16). Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible con que Dios ama al hombre. Este amor es bueno, muy bueno, a los ojos del Creador (cf Gn 1,31). Y este amor que Dios bendice es destinado a ser fecundo y a realizarse en la obra común del cuidado de la creación. «Y los bendijo Dios y les dijo: «Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla'» (Gn 1,28).

1605 La Sagrada escritura afirma que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro: «No es bueno que el hombre esté solo». La mujer, «carne de su carne», su igual, la criatura más semejante al hombre mismo, le es dada por Dios como una «auxilio», representando así a Dios que es nuestro «auxilio» (cf Sal 121,2). «Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne» (cf Gn 2,18-25). Que esto significa una unión indefectible de sus dos vidas, el Señor mismo lo muestra recordando cuál fue «en el principio», el plan del Creador: «De manera que ya no son dos sino una sola carne» (Mt 19,6).

Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1601-1605