La pastoral del duelo -acompañando a los dolientes por muerte de seres queridos- se incardina en el corazón de las Bienaventuranzas del Reino anunciado por Jesús, expresa el amor del Padre y transmite la consolación del Espíritu Santo.
Jesús de Nazaret, es el corazón de la pastoral del duelo, su exemplum y sacramentum es nuestra guía y esperanza.